Pues eso, ¿dónde se ha metido? Es más, ¿existió alguna vez? Porque yo sigo viendo en la televisión las mismas muertes, la gente de mi alrededor se comporta como siempre... y el tráfico es aún más imprudente.
Hace un rato volví de salir con mis padres de compras (compras navideñas, concretamente). Más o menos cuando llevábamos una hora, mi padre comenzó a meternos prisa... Nada nuevo, la verdad. Las compras nunca han sido su fuerte. Y la paciencia tampoco.
Cuando al fin se salió con la suya, bajamos al parking y -obviamente; no podría haber sucedido otra cosa, a no ser que nos perdiésemos por el camino, o que lo hubiesen robado- nos montamos en el coche.
Nada más la salida ya fue movidita. Un coche cruzándose, otro que se para sin previo aviso (había uno cruzado delante), se forma un atasco; avanza, se para; avanza, se para... Eso y los comentarios de mi padre, ponen de los nervios a cualquiera. "¡Por favor, cállate!" Tal vez él no tenía la culpa, pero yo aguanto lo que sea, hasta a los malos conductores... pero no a un padre que no dejaba de insultar al de delante, al de detrás, al de la izquierda... Un poco más y me vuelvo andando a casa, aunque llegase al día siguiente.
Vaya, se me ha hecho tarde... Ya seguiré con mi búsqueda del espíritu de la Navidad otro día.
Una pasajera cardíaca
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