27 de diciembre de 2006

¿Dónde está el espíritu navideño?

Pues eso, ¿dónde se ha metido? Es más, ¿existió alguna vez? Porque yo sigo viendo en la televisión las mismas muertes, la gente de mi alrededor se comporta como siempre... y el tráfico es aún más imprudente.

Hace un rato volví de salir con mis padres de compras (compras navideñas, concretamente). Más o menos cuando llevábamos una hora, mi padre comenzó a meternos prisa... Nada nuevo, la verdad. Las compras nunca han sido su fuerte. Y la paciencia tampoco.
Cuando al fin se salió con la suya, bajamos al parking y -obviamente; no podría haber sucedido otra cosa, a no ser que nos perdiésemos por el camino, o que lo hubiesen robado- nos montamos en el coche.
Nada más la salida ya fue movidita. Un coche cruzándose, otro que se para sin previo aviso (había uno cruzado delante), se forma un atasco; avanza, se para; avanza, se para... Eso y los comentarios de mi padre, ponen de los nervios a cualquiera. "¡Por favor, cállate!" Tal vez él no tenía la culpa, pero yo aguanto lo que sea, hasta a los malos conductores... pero no a un padre que no dejaba de insultar al de delante, al de detrás, al de la izquierda... Un poco más y me vuelvo andando a casa, aunque llegase al día siguiente.

Vaya, se me ha hecho tarde... Ya seguiré con mi búsqueda del espíritu de la Navidad otro día.

Una pasajera cardíaca

No hay comentarios.: