15 de diciembre de 2006

Momento Profident

Hola, náufragos de la red:

A veces hay días en los que no puedes evitar maldecir tu vida, tus deberes y obligaciones alimentan esa cosa llamada estrés, hasta tal punto que terminas cayendo enfermo, con dolor de cabeza, cuello, mareos, el estómago revuelto... y unas ojeras que hacen que parezcas el zombie de aquella película que viste el verano pasado... Pa morirse.

Por suerte, todo tiene su compensación; si no es inmediata, lo será con el tiempo (Principio del Intercambio Equivalente <- a="" alchemist="" aparte="" ase="" bien.="" de="" decir="" delirios="" frikis="" full="" hac="" he="" me="" metal="" no="" que="" semanas="" sent="" span="" tan="" v="">

¿El motivo? Cualquier estudiante debe saberlo: han acabado los exámenes de final del trimestre, y con resultados bastante buenos -al menos de momento-. Sí, está bien... siempre han sido buenos, pero no imaginé un comienzo de curso de esta manera -sobretodo porque no paraban de meterme miedo en el cuerpo-. Supongo que se debe a que este año no he faltado por culpa de la espalda ^^ (mi querida columna... ya os contaré su historia otro día, probablemente uno depresivo). Por cierto, este martes hizo un año de la operación... los sentimientos que esto me inspira son bastante contradictorios... Es complicado de explicar.

Ahora mismo estoy observando (mi cara es más o menos así: Ò.ô) cómo un fantasma baila al ritmo de la música que suena en mi ordenador... Creo que deberían darle clases de baile moderno. Vaya, ahora se ha transformado en un vampiro. Espera... ¿calabaza? ¿Eso es un queso? ¿¡Pavo!? Mejor sigamos...

Como decía, hoy mi expresión al llegar a casa era justo la contraria a la que traje ayer, que, si no me salió humo por las orejas poco me faltó. No, hoy estaba mucho mejor. No solo porque había hecho bien el exámen trimestral de Física, sino porque he notado que empiezo a comportarme de manera más "amigable" con los que me rodean. Creo que los demás también se han dado cuenta. Un paso más para lograr mi objetivo.

Volveré para contaros mi día a día con más detalle (a quien quiera que esté leyendo... aunque sea yo misma dentro de diez años).

Se despide,
Una zombie con ojeras.

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